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Nota de opinión
Tema: Sociedad y consumo: comida chatarra.
Síntesis de tema: Los cambios en el consumo y la incipiente cultura de la comida chatarra producen estragos en la sociedad actual, ocasionando todo tipo de problemas.
Redacción:
Antes de que sea tarde
Durante los últimos años la sociedad ha sufrido cambios inimaginables con respecto al consumo y los mismos nos asechan día a día con sus consecuencias devastadoras. La semana pasada ha salido a la luz la muerte de dos niños del barrio de Palermo. Aparentemente la causa fue una hamburguesa mal cocida en McDonald’s.
Actualmente la proliferación de la comida chatarra es innegable y tiene su alcance a una escala mundial. Prueba de esto es simplemente recordar esa famosa “eme” roja y amarilla, impronta de la cultura de la gran mayoría de los jóvenes de hoy. El urbanismo, la vida acelerada y la practicidad son sólo algunas cuestiones que ayudaron al desarrollo del fast food que reunió más adeptos alrededor del mundo en menos tiempo que cualquier banda pop hubiera podido reunir. La hamburguesa, el pancho, las papas fritas, la pizza o el “sánduche” porteño son los ejemplos más comunes y ciertamente hay para todos los gustos. La impaciencia y la exigencia de la vida en la actualidad han hecho de la alimentación, una necesidad para cubrir en tan sólo 15 minutos. El amor por lo sano y el cuidado de la salud cada vez fueron perdiendo más importancia; y es por esto que entre trabajos y horarios a cumplir encontramos los tan familiares puestitos de pancho o choripán, y si uno tiene mayor poder adquisitivo los locales de renombre como McDonald’s o Burguer King. ¿Pero sabemos realmente qué estamos comiendo?
Lo primero que debemos tener en cuenta es el riesgo que la comida “rápida” implica. Esta rapidez que muchos asocian con un ahorro de tiempo no es otra cosa que una mayor posibilidad de ingerir alimentos con falta de cocción. Todos sabemos que la carne cruda puede ser altamente perjudicial para quien la consume y que las miles de bacterias que la misma contiene son causales de múltiples de enfermedades. Una de ellas es el Síndrome Urémico Hemolítico que ataca especialmente a los niños menores de 10 años pero que últimamente ha presentado casos preocupantes de afectados de más de 12 años. Las dos víctimas más recientes fueron los niños Archimi anteriormente mencionados. Los padres aseguran que la causa fue la regular concurrencia a los locales de McDonald’s. Por supuesto uno podría alegar que fue simplemente un accidente de carácter extraordinario, pero la realidad es que en el nerviosismo de tener que entregar diez pedidos simultáneamente, uno difícilmente puede dedicarle a cada pedido el cuidado necesario en la preparación.
Pero aún obviando estos hechos que algún incrédulo podría adjudicar a la mala suerte, pensemos en las consecuencias que podría tener una dieta basada en alimentos de esta especie en nuestra salud: una comida típica para chicos en McDonald’s (hamburguesa con queso y aderezos, papas pequeñas, vaso de gaseosa mediano y un helado de vainilla) equivale al 51% de calorías, al 47% de grasas y al 56% de grasas saturadas que un chico necesita por día. Sin embargo lo que científicamente se recomienda, para mantener una dieta equilibrada, es que en cada comida se ingiera sólo un 33% del total de nutrientes, lo cual demuestra que una costumbre arraigada de comer en McDonald’s podría significar un exceso de grasas y calorías en el organismo.
Por último cabe mencionar las condiciones sanitarias que generalmente acompañan a la comida chatarra. No es menor el hecho de que la mayoría de las personas no toman los recaudos necesarios antes de comer cuando se encuentran en alguno de estos lugares, como por ejemplo lavarse las manos. O bien puede suceder que el lugar mismo en donde se prepara la comida no esté propiciamente equipado para este propósito, es de común conocimiento que la gran mayoría de los puestos de panchos callejeros no mantienen las salchichas conservadas en frío como corresponde, sino que los hierven excesivamente hasta que algún cliente aparezca.
Todos estos detalles que a primera vista parecen mínimos e insignificantes, son los que acumulados producen en la sociedad actual una tasa de obesidad en incremento o un número de muertes evitables. Las señales de peligro se dibujan constantemente frente a nuestros ojos, pero parecería que con el tiempo fuimos aprendiendo a minimizarlos e incluso a olvidarlos. Es por eso que en estos días de desarrollo y evolución, habría que tomarse un tiempo para reestablecer las prioridades y empezar a entender la verdadera importancia del cuidado y la salud; y finalmente recordar que siempre es mejor prevenir que curar.
